| Descripción Corta | Impresión en papel, publicación periódica con cubierta ilustrada en blanco y negro.
La ilustración de la portada recrea una de las escenas centrales del relato: en una sala de hospital con varias camas ocupadas y dispuestas en profundidad, aparecen en primer plano Jesús de Rigabell, recostado, y María de Magdala, sollozando sobre su pecho. Las cruces sobre las camas refuerzan la atmósfera sagrada y mortuoria de la escena, que evoca la Pasión y actualiza el vínculo entre Cristo y Magdalena a través del sufrimiento del Cristo anarquista y el consuelo de la bailarina. La composición acentúa la dimensión humana y afectiva de ambos y refuerza la relectura de los personajes bíblicos como amantes, característica del periodo de entresiglos. |
| Descripción Larga | La novela sitúa el nacimiento de Jesús en Rigabell, un pueblo de la montaña catalana, cinco meses después del matrimonio de sus padres, María y José. Pese a las dudas sobre su paternidad y las burlas del vecindario, José acepta al niño por afecto. Jesús crece en un entorno humilde, destaca por su vitalidad e inteligencia y marcha a Barcelona, donde sus discursos políticos contra el hambre y la injusticia social provocan sucesivas detenciones. Allí encuentra refugio en casa de Marta y María, dos hermanas modistas que se enamoran de él y cuyo amor corresponde. En la ciudad conoce también a María de Magdala, una célebre bailarina y cortesana de origen valenciano, encaminada desde niña hacia el espectáculo y la prostitución por la pobreza y la explotación familiar. Impresionada por Jesús y por la coincidencia de sus nombres con los personajes bíblicos, busca acercarse a él, aunque este rechaza ser su redentor. Una agresión con armas de fuego impide su siguiente encuentro y deja a Jesús malherido en el Hospital del Santo Emblema, frente a una imagen de Cristo crucificado. Allí se niega a confesarse y comulgar y reivindica al Jesús humano que revive en él. María de Magdala utiliza sus influencias y vende su cuerpo para favorecer la atención médica de Jesús y conseguir permiso para visitarlo. Él lamenta el precio de esa ayuda y vincula la transformación de la joven a su propia voluntad y conciencia; después besa sus manos mientras ella llora sobre su pecho. Una vez recuperado, pronuncia ante una multitud un discurso en el que rechaza reproducir el destino sacrificial de Cristo y exhorta a vivir y amar. El relato concluye con Jesús ante las declaraciones amorosas de Marta, María y María de Magdala, sin resolver su conflicto afectivo.
La obra constituye una reescritura moderna de la historia evangélica de Jesucristo, cuyos personajes y motivos se trasladan a la Cataluña contemporánea y se reelaboran desde una perspectiva social y libertaria. Los nombres de Jesús de Rigabell y de los demás personajes actúan como marcas de intertextualidad que hacen reconocibles sus modelos bíblicos. El protagonista encarna un tipo de Cristo anarquista cuya predicación denuncia la miseria, la desigualdad y la represión institucional. Sus detenciones, la agresión, la hospitalización y el sufrimiento configuran una Pasión secularizada, reforzada por la presencia del crucifijo frente a su cama. Sin embargo, Jesús rechaza convertirse en otro redentor sacrificado y sustituye la exaltación del martirio por una reivindicación de la vida.
La historia de María y José humaniza el nacimiento de Jesús mediante las dudas sobre su paternidad y la presión de la comunidad. La filiación se fundamenta en el afecto y el cuidado, mientras que la excepcionalidad del hijo se manifiesta en su inteligencia, su vitalidad y su sensibilidad ante el sufrimiento ajeno.
La relación de Jesús de Rigabell con las hermanas modistas Marta y María reproduce el vínculo de acogida y apoyo que une a Jesús de Nazaret con Marta y María de Betania en el relato evangélico. El refugio, el alimento y el consuelo que ambas le ofrecen trasladan ese modelo de hospitalidad a un entorno urbano y obrero contemporáneo.
Por su parte, la bailarina María de Magdala constituye una reescritura moderna de María Magdalena por la correspondencia nominal y por su condición de prostituta, asociada a la caracterización tradicional de la figura bíblica. Sin embargo, el relato presenta a María la modista, que remite a María de Betania, hermana de Marta y Lázaro, como un personaje independiente; esta separación cuestiona y, al mismo tiempo, evoca la identificación tradicional entre ambas mujeres. La prostitución aproxima a María de Magdala a la pecadora anónima de Lucas 7, con quien Magdalena también ha sido identificada. Su actividad como bailarina y cortesana la vincula, además, con el tipo de la meretrix mima, que asocia a la mujer del espectáculo con la prostitución. Su trayectoria se articula así en torno a la pobreza, la explotación familiar y la mercantilización de su cuerpo.
La relación entre Cristo y Magdalena reformula el motivo de la redención: Jesús de Rigabell rechaza asumir el papel de salvador y vincula la transformación de María de Magdala a su propia voluntad y conciencia. Al besar sus manos, cuestiona la impureza que se le atribuye y reconoce su dignidad. Por su parte, el amor de Marta, María y María de Magdala hacia Jesús de Rigabell introduce el deseo carnal en la reescritura evangélica y sitúa al protagonista ante un conflicto afectivo que queda sin resolver, al tiempo que evoca la reinterpretación de Cristo y Magdalena como amantes, recurrente en la literatura de entresiglos.
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