| Descripción Larga | El escritor une dos temas en el cuento: las tentaciones de San Antonio, un eremita de los primeros siglos del cristianismo que llevaba una vida de ascetismo y penitencia en el desierto, y el pasaje bíblico de la mujer de Lot (Génesis 19, 26). El protagonista es Sosistrato, un anacoreta que habitaba junto al río Jordán. Allí pasa 30 años dedicado a la oración, al ayuno y a la mortificación. Sus compañeros mueren y él queda solo, alcanzando la santidad. Un día aparece un peregrino que, en realidad, es el demonio, que le cuenta haber visto las ruinas de las ciudades de Sodoma y Gomorra así como la estatua de la mujer de Lot, de la que afirma que está viva. El peregrino siembra en Sosistrato el deseo imperioso de liberar a la mujer de su prisión. La cuestión se convierte en una obsesión. Tras una dura lucha consigo mismo, tiene una visión que le lleva a emprender el camino. Finalmente encuentra la estatua y vierte sobre ella agua bautismal que disuelve la sal. Emerge entonces una mujer cuyo aspecto infunde miedo. Ella no recuerda casi nada, pero ha sufrido mucho hasta ser liberada por el monje. De repente una irresistible curiosidad se apodera de Sosistrato. Imperiosamente, necesita saber qué vio la mujer al mirar atrás. Ella le pide que no insista y le advierte de los peligros que conlleva conocer esa información. Sosistrato no ceja en su empeño. Ante su insistencia, ella acaba por susurrarlo en su oído, momento en el que cae muerto de manera fulminante.
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